Diario de un viaje a la Antártida – Día 8
Ya estamos en la cuenta atrás de nuestro viaje a la Antártida, y esto hace que comience a pesar en nuestra cabeza el temido Pasaje de Drake, otra vez. Con la emoción de llegar al continente blanco, olvidamos muy rápido lo que supuso el camino de llegada, y ahora, tenemos que regresar por el mismo lugar.
15 de Enero de 2025 – Día 8
El Día 7 fue muy intenso, acabamos agotados de tanta emoción, así que hemos dormido de maravilla. Hemos madrugado, la alarma ha sonado como todos los días, hoy nos han anunciado que el cielo está cubierto, la temperatura exterior es de 4º C y las olas de 1,25 metros. El viento de 5 nudos Este, las previsiones no son muy buenas, así que madrugamos para hacer una actividad en zodiac antes del desayuno.
El anuncio más importante de esta mañana ha sido que tenemos que comenzar el camino e vuelta. LAs previsiones para el Pasaje de Drake no son nada buenas, el Capitán quiere comenzar el regreso lo antes posible. Por ello, el primer grupo sale antes del desayuno y el segundo tiene que desayunar muy rápido para no perder tiempo.
El lugar elegido para el paseo en zodiac es el archipiélago de las Islas Melchior, al norte de Bahía Dallman, en el límite con el Pasaje de Drake. Primero pasamos cerca de la Base argentina Melchior y luego vamos rodeando por los islotes del archipiélago. Durante la navegación, notamos como las olas son mayores que las de días anteriores, pero a pesar de ello disfrutamos del paseo. Vemos focas de Weddell, cormoranes antárticos, gaviotines antárticos y gaviotas cocineras.
De regreso al barco Ushuaia, lo primero que hacemos es devolver los chalecos salvavidas que utilizamos en nuestros desembarcos y las botas de agua. Esto se acaba 😢. El Capitán espera a que el equipo de expedición recojá las zodiac y todo el material que les hemos dejado antes de levar anclas. Nosotros mientras nos preparamos para lo que se nos viene, bajamos al camarote y organizamos todo para que se mueva lo menos posible y no se rompa nada.
El Capitán nos reune en el salón a todos y nos informa sobre las previsiones de nuestro viaje a la Antártida, el Pasaje de Drake está complicado. Un centro de baja presión se acerca por el noroeste, este traerá grandes olas y vientos muy intensos. La estrategia del Capitán es adelantar la salida prevista y así sortear las zonas más complicadas, y poder llegar al puerto de Ushuaia en el día previsto.
Con estas noticias, regresamos a nuestro camarote para darnos una ducha, en dos días no podremos hacerlo. Desde dentro, vemos unas orcas cerca del barco, hasta ahora no habíamos visto ninguna. Mientras las olas son llevaderas pasamos el rato en la cubierta, aprovechamos para tomar las pastillas para el mareo, pero yo enseguida comienzo a estar mareada y me voy a mi cama…
Aquí se repite nuestra historia del viaje a la Antártida, yo me paso el día en la cama sin apenas comer ni beber nada. Lo mejor es intentar dormir y así descansar, a nuestra llegada a puerto todavía nos quedan unos días para recorrer Argentina. Fermin, en cambio, pasa el tiempo en cubierta, viendo películas, con alguna charla y de tertulia con los compañeros de viaje. Él si que se pasa por el restaurante para comer y cenar.
Las olas cada vez empiezan a mover más el barco, a veces incluso nos tenemos que agarrar a la cama para no caer al suelo. Otra vez, la historia se repite, todo se mueve, todo hace ruido, lo único bueno, que el camino de regreso lo hacemos junto a las experiencias tan increíbles que hemos vivido estos días. Los paisajes tan espectaculares, las risas con nuestros compañeros, pingüinos subiendo y bajando, ballenas saltando en el agua, focas durmiendo sobre el hielo y un sueño cumplido, llegar hasta la Antártida.


