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Diario de un viaje a la Antártida – Día 3

10 de Enero de 2025 – Día 3

Amanecemos de camino a la Antártida con el barco más tranquilo que ayer, las olas han bajado a 2,5 metros, el cielo está cubierto, la temperatura es de 6 grados centígrados y el viento sopla a 13 nudos NO.

Como todos los días suena la alarma, el líder de expedición nos pone al día. Después del desayuno tendremos dos charlas, una sobre cetáceos en español y otra sobre el Tratado Antártico en inglés. Pero primero toca desayunar, yo todavía no me animo, Fermin si que sube.

El barco está más tranquilo y la gente empieza a animarse a pasear por el barco. Nosotros aprovechamos para salir un poco fuera a tomar aire, ¡¡ Que bien sienta !!. Ya no sé ni cuantos días llevamos, se esta haciendo largo el Pasaje de Drake. Aunque la navegación es más llevadera, todavía nos tomamos la pastilla para el mareo.

La charla es entretenida, primero hablamos sobre la evolución de los cetáceos y luego nos explican las diferentes clases que podremos encontrar en la Antártida. Además nos cuentan su alimentación, como se reproducen y nos hablan sobre un programa con las ballenas jorobadas, en el que podemos participar. Para tomar parte en este programa, solo hay que aportar fotografías de las colas de las ballenas, eso si, en la fotografía tiene que aparecer la fecha en la que está realizada y hay que indicar el lugar exacto donde ha sido tomada.

Analizando estas fotografías, se puede conocer los patrones migratorios, la reproducción y el crecimiento, ya que las colas son su huella digital, y cada una es única. Estos estudios son muy importantes para la conservación de esta especie que aunque hoy en día no está en peligro de extinción, no se sabe lo que pasará en el futuro.

Poco después de finalizar la charla llega la hora de comer. Yo todavía no subo al restaurante, como una manzana verde a ver si me ayuda y Fermin si que sube a comer. Cada vez hay más gente por el barco, se nota que la gente se encuentra mejor y está más animada. Mañana si todo sigue bien, llegaremos a la Antártida. Todavía no lo podemos creer, estamos llegando a la Antártida. En unas horas estaremos rodeados de hielo, pingüinos, focas y ballenas. Es tan emocionante este momento.

Después de comer nos tumbamos un rato pero llega otro anuncio por megafonía, a las 17 horas habrá una charla sobre la IAATO. Se trata de la Asociación Internacional de Operadores Turísticos de la Antártida. Fue fundada en 1991 por siete empresas que llevaban ya unos años realizando expediciones a la Antártida. Esta alianza sin ánimo de lucro, tiene el objetivo de promover viajes privados seguros y responsables. Así se controla la frecuencia, duración y cantidad de visitantes que recibe el continente blanco. Por ejemplo, no pueden desembarcar más de 100 viajeros al mismo tiempo en un mismo lugar.

Además, Martín, encargado de darnos esta charla, aprovecha para contarnos como serán los desembarcos, y las normas que tendremos que seguir según la IAATO en cada uno de estos. Antes de montarnos en la zodíac, tenemos que desinfectar nuestras botas, así evitaremos llevar algo al lugar de desembarco. Una vez en tierra, no podemos tocar nada ni sentarnos en ningún lugar. No podemos salirnos del recorrido que ellos nos marcan. Obvio, no tocar ni alimentar a los animales. Además, tendremos que mantener una distancia de seguridad para todos.Con los pingüinos en ocasiones será difícil, son muy curiosos y ellos se acercan. 

No podemos llevarnos nada, y tenemos que evitar que se nos caiga algo, por ejemplo pañuelos de papel o plásticos. No se puede fumar en tierra y tampoco comer. De vuelta en el barco, tenemos que desinfectar las botas, y si llevamos bastones o trípodes, también hay que desinfectar. El objetivo es que no llevemos semillas u otras cosas de una isla a otra para evitar modificar fauna o flora.

Además,  nos explica como subirnos y bajarnos de la zodiac para evitar caídas. Tras todas las explicaciones, nos reparten los chalecos salvavidas que tendremos que llevar en cada salida en zodiac. Son más pequeños que los que tenemos en el camarote. También tenemos que rellenar un papel para pedir las botas de agua, son las que usaremos en las salidas. Nos las dejaran en los camarotes mientras cenamos.

Finalizada la charla disfrutamos de tiempo libre, algunos juegan a las cartas en el salón, otros charlan tranquilamente mientras toman algo, algunos salen fuera a fumar o para tomar aire fresco. A las 19,30 horas, como todos los días, nos avisan que la cena está lista. Hoy me animo, ya me encuentro mucho mejor y aunque no tengo mucha hambre, voy a cenar con Fermin. La cena consiste en un primer plato ligero, un segundo con carne o pescado y el postre. Por supuesto, hay opción vegana, lo que se agradece mucho.

Después de cenar pasamos un rato al salón principal. En la sala de audiovisuales ponen una película, y la gente se entretiene allí, o jugando a las cartas, o leyendo algo de la biblioteca o charlando.  Yo decido tomar la pastilla para el mareo, todavía no me fio, quien sabe como será la noche, así que empiezo a notar sueño, nos vamos a la cama para que la noche pase cuanto antes y el camino a la Antártida sea más corto. Fermin quiere cambiar literas, el sube arriba y yo me quedo en la de abajo. Nos vamos a la cama muy ilusionados, mañana nos despertaremos en la Antártida!!!!

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